Desde una esquina del tiempo llega el rumor de sus voces. Mucho de lo que susurran a mi oído nunca será conocido. Pero algunas palabras verán la luz del papel, y serán.



Mostrando las entradas con la etiqueta flor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta flor. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de julio de 2014

PARTO


PARTO

Observaba
la flor,
que me observaba
a su vez,
distraídamente,
desde el vértice
de su tallo,
cuando un soplo
de brisa,
seguramente alentado
por una musa traviesa,
hizo caer
dos pétalos
sobre mi hoja
en blanco.
Y pareció
que la vida,
en cuclillas,
se ponía a parir
letras
ante mis ojos.
El negro
de mi lápiz
se disolvió
en una sinfonía 
de colores
y todo fue
poesía.

........................................................

martes, 16 de octubre de 2012

Futuro


   Con manos temblorosas, tomó la pequeña maceta, y la contempló un instante. Sus ojos se humedecieron. El endeble tallo de la planta se erguía desde un poco de tierra arenosa, que parecía apenas sostenerlo. Tres hojas, verdes y aterciopeladas, surgían a los costados y, en el extremo, un blanco botón anunciaba el inminente advenimiento del primer pimpollo.

   Dos lágrimas brillantes corrieron por sus mejillas, y el temblor emocionado de sus manos se fue contagiando al resto de su cuerpo.

   Avanzó hacia la ventana, conteniendo la respiración, llevando el cuenco entre sus manos, como si se tratara de un tesoro muy frágil. La abrió, y colocó la maceta en el alféizar, haciendo una mueca de desagrado, ante la ráfaga de aire ardiente y viciado que penetró en la habitación.

   Afuera, nada había cambiado. Hasta donde alcanzaba la vista, todo era desolación. Edificios y calles destruidas, columnas y cables por el suelo, vehículos abandonados, muchos de ellos incendiados. La permanente bruma que formaban los gases y las partículas, apenas permitía vislumbrar la luz del sol. No se escuchaba ningún sonido. No se distinguía presencia humana, ni siquiera de algún animal o insecto.

   La mujer apartó la mirada de aquel tétrico escenario, y volvió a posarla en la planta, cuya verde silueta se recortaba en la ventana, contrastando escandalosamente con el gris ceniciento del exterior.

   Sus manos, ya sin temblores, fueron a juntarse sobre la curva pronunciada de su vientre, y en sus labios asomó, muy levemente, la promesa de una sonrisa.
...........................................................................