El calor era agobiante, pero él estaba acostumbrado.
Lo que no podía soportar, eran los mosquitos. Tan solo con oír el monótono zumbido, entraba en una crisis nerviosa. Para colmo, lo picaban en las manos y en el rostro, provocándole unas dolorosas ronchas.
Buscó, por toda la casa, algo para ahuyentarlos o eliminarlos, pero no encontró nada.
Ya rendido, previendo una segura noche de insomnio, se sentó frente a la computadora y abrió una hoja en blanco.
Escribió: mosquitos. Lentamente, seleccionó la palabra. Luego, presionó la tecla “Supr”.
Esa noche durmió tranquila y profundamente, como hacía mucho tiempo no lo conseguía.
¡Que buena idea! esta noche la pondré en practica,sería fabuloso que diera resultado.
ResponderBorrarMe encantó. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Gracias, espero que te dé resultado. ¿Te imaginas el ahorro en insecticida?
BorrarEl poder de las palabras!!!!!!!!
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