Desde una esquina del tiempo llega el rumor de sus voces. Mucho de lo que susurran a mi oído nunca será conocido. Pero algunas palabras verán la luz del papel, y serán.



domingo, 15 de abril de 2012

Tras sus huellas


                Tuve que saltar ágilmente para ocultarme tras un saliente de la pared. No podía permitir que me descubriera, y ahora él estaba girando su cabeza hacia atrás, como si desconfiara.

            Yo no había logrado ver su rostro, aún. Comencé a seguirlo desde el momento en que salió del lugar indicado y me mantuve a una distancia prudencial, para que no adivinara mi presencia. Al principio, caminó muy lentamente, como absorto en sus pensamientos. Incluso, se detuvo un par de veces, como dudando si continuar o no. Pero nunca volteó hacia mí.

            Un aire en su manera de caminar daba leves toquecitos en mi memoria, como buscando la similitud con alguien que yo conocía, aunque eso era muy improbable. Se me había encomendado seguirlo hasta que llegara a su destino y, para eso, era indiferente si lo conocía o no. Sólo debía evitar que él supiera que estaba siendo seguido.

            Con dificultad, se iba abriendo paso entre la gente. A esa hora eran muchas las personas que se desplazaban por la calle. Eso me ayudaba a no despertar sospechas, pero también me hacía difícil no perderlo de vista.

            En determinado momento, apuró el paso, como si de pronto se hubieran disipado sus dudas, y hubiera tomado una decisión trascendente. Eso me obligó a extremar mi atención y no quitar mis ojos de sus espaldas. Noté que, aunque llevaba sombrero, el corte de su cabello me resultaba familiar. No podía quitar de mi cabeza esa sensación de conocerlo, o por lo menos, de haberlo visto antes. Aún sabiendo que ese dato era intrascendente, y que, incluso, podía resultar peligroso, porque me distraía del centro de mi misión. Era vital saber adónde se dirigía, pero aún eso no resultaba claro.

            Me mantuve unos segundos oculto y luego comencé a asomarme muy lentamente, milímetro a milímetro. Él había continuado la marcha. Tal vez, su giro hacia atrás fue un gesto mecánico, intrascendente. Me lancé de nuevo tras sus pasos, aunque ahora resultaba más sencillo, dado que había disminuido la cantidad de gente en la calle.

            Fiel a su ritmo, me mantuve pegado a sus talones, inclaudicable. Cada vez que doblaba en una esquina y se perdía, calle abajo, mi corazón daba un vuelco, ante la posibilidad de perderle el rastro. Por lo tanto, decidí disminuir al mínimo la distancia, aún arriesgándome a que me descubriera. No quería fallar y, en esto, puse todas mis energías.

            Hasta que, de pronto, lo impensable: al llegar a una esquina, giró hacia la derecha. Diez segundos después, llegaba yo, para girar a mi vez y continuar mi tenaz persecución. Pero él se había detenido a un par de metros de la esquina y se había vuelto hacia mí.

            Fue imposible detenerme a tiempo. Traía demasiado impulso y su gesto me tomó totalmente por sorpresa. El choque fue inevitable. El estallido fue ensordecedor, y los trozos de mi espejo quedaron esparcidos por toda la habitación.

9 comentarios:

  1. Muy misterioso. El alma en vilo todo el tiempo.Final inesperado, sorpresivo...Me gustó mucho..

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  2. ¡Que bueno!. Ni Ágatha Crithie lo hubiera escrito mejor, Hugo deslumbras constantemente.

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  3. Qué bueno Hugo!!!! Muchas gracias, me encantó!!!! Un abrazo

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  4. Qué bien juegas al despiste, amigo. Me mantuvo atento todo el tiempo y me hizo reir al final, ¿qué más se puede pedir? Otro buen relato, sí señor. Un abrazo.

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  5. Suspense logrado, llama la atención que el tema de la ruptura, de los golpes, del dolor, es recurrente en tu producción. Interesante!! http://lobigus.blogspot.com/

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  6. Encantado de leerte como siempre. Buen relato Hugo.

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  7. Un verdadero gusto, Gustavo y Asth, que hayan pasado por aquí, y se hayan tomado tiempo para leer y comentar. Gracias.

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  8. espectacular Hugo como en los viejos tiempos de colegio mu buena manera de expresar lo que te gusta

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  9. Hola, "Anónimo", me gustaría saber quién eres, más si compartimos la época del colegio. Saludos y gracias por pasarte por aquí.

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